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nosotros

Una familia de esta tierra. Desde antes de los tomates.

El tomate Raf forma parte de quienes somos, pero nuestra historia empieza mucho antes.

Empieza con nuestros padres y una tierra difícil y olvidada.

La misma que ahora nos regala tomates y otras cosas muy especiales. Hay que probarlos para poder entenderlo.

(02) LEGADO

NUESTRA HISTORIA

1995

NUESTRO PADRE

Nuestro padre empezó pintando casas. Nació aquí, en Los Martínez. De joven tuvo que irse del pueblo para buscarse la vida. Estuvo años pintando casas, trabajando para otros, hasta que se lo montó por su cuenta. Le gustaba hacer las cosas a su manera. Y siempre ha sido así. Hace más de 30 años empezó a rondarle la idea de volver al campo. Compró un cortijo en ruinas con un pequeño terreno. Nuestra madre y casi toda la familia pensaban que estaba loco. La zona era pobre, la tierra difícil, el agua escasa… y a él ya le iba bien con su trabajo, pero no hizo caso. En ese terreno levantó un pequeño invernadero y durante muchos años combinó los dos trabajos, pintaba casas de día y cuidaba sus tomates cuando podía. Hasta que acabó entendiendo que su sitio estaba ahí. Y poco a poco el campo se convirtió en su vida.

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1997

LA TIERRA

Una zona que nadie miraba entonces. Los Martínez, en pleno corazón del Cabo de Gata, siempre fue tierra de emigrantes. Inviernos fríos, suelo seco, poca agua. Muchos se fueron. Hoy sabemos que ese microclima es exactamente lo que necesita el tomate Raf para ser lo que es. Nuestro padre fue aprendiendo año tras año. Mirando, probando, equivocándose… sin más técnica que la observación y sin más prisa que la que marca la naturaleza. Cada invierno, cada día, cada planta le enseñaba algo. Así fue encontrando el equilibrio. Hasta conseguir que el tomate supiera como tiene que saber: dulce, con ese punto de carácter que le da la tierra. Y la gente empezó a llamarlos… los tomates del Pintor.

2013

NUESTRA MADRE

Nuestra madre siempre estuvo ahí. En los comienzos, al final de cada día, nuestros padres seleccionaban los tomates juntos. Los miraban uno a uno, y los que no alcanzaban el sabor se apartaban. Sin excepciones. Hoy seguimos haciéndolo igual, siguiendo los pasos de nuestros padres. Cada tomate pasa por nuestras manos antes de llegar a ti. Si no nos lo comeríamos nosotros, no llega a tu mesa.

2025

HERMANOS

Somos hermanos. Y trabajamos en la finca junto a nuestro padre. Lo que empezó siendo un pequeño invernadero ha ido creciendo despacio. Es tierra protegida, y queremos que siga así. Aquí solo cultivamos lo que podemos cuidar de verdad.” Nosotros comemos muchos tomates, nos encantan. Pero sobre todo, respetamos el ciclo natural de nuestro entorno, la tierra que nos vio crecer y en la que nuestra familia nunca dejó de creer. Ese sabor que reconoces en cada uno de nuestros tomates no es casualidad, es una parte de nuestra vida Son cosas que aprendimos de pequeños. Y no sabemos hacerlo de otra manera.

paciencia

Un tomate Raf no entiende de prisas

selección

Cada tomate pasa por nuestras manos

sin químicos

La naturaleza hace su trabajo

familia

Lo empezó nuestro padre. Seguimos nosotros